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- Cuando la empresa no consigue atraer a los mejores candidatos ni obtener el compromiso de los empleados más valiosos.
- Cuando no se aprovechan suficientemente las capacidades y el potencial de las personas de la organización.
- Cuando los empleados se resisten a los cambios que impulsa la dirección.
- Cuando un nuevo director llega a la empresa y quiere entender la situación real de la organización y su capital humano.
- Cuando los conflictos entre directivos generan ineficiencias y trascienden al resto de la organización.
- Cuando no todos los departamentos de la empresa reman en la misma dirección.
- Cuando la empresa no dispone de información cuantitativa sobre la que fundamentar sus decisiones en materia de gestión de personas.
- Cuando es importante valorar el capital humano de una empresa que va a ser adquirida.
- Cuando la integración entre dos organizaciones que se fusionan no acaba de cuajar.
- Cuando se desea aprovechar las posibilidades que ofrecen los avances tecnológicos en materia de gestión de personas pero no se sabe cómo hacerlo.
- Cuando Recursos Humanos no actúa como el socio estratégico e innovador que hace falta que sea.
- Cuando los proyectos de RRHH no se llevan a cabo por falta de tiempo o capacidad. |
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