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Cuando el sistema de retribución variable no influye suficientemente en el rendimiento individual. |
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Cuando los costes de reclutamiento son elevados, pero el desempeño de los candidatos contratados no siempre está a la altura de las expectativas. |
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Cuando el sistema de gestión del rendimiento no diferencia suficientemente los mejores empleados de los mediocres y la evaluación del desempeño se ha convertido en un mero trámite administrativo. |
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Cuando falta iniciativa, entusiasmo y pasión entre los directivos. |
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Cuando la empresa no dispone de información cuantitativa sobre la que fundamentar sus decisiones en materia de gestión de personas. |
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Cuando la organización no tiene la rapidez y agilidad necesarias para competir con éxito. |
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Cuando los conflictos entre directivos generan ineficiencias y trascienden al resto de la organización. |
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Cuando no existen políticas claras que guíen el comportamiento de los empleados. |
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Cuando es necesario valorar el capital humano de una empresa que va a ser adquirida. |
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Cuando los proyectos de RRHH no se llevan a cabo por falta de tiempo o capacidad. |
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